Sistema Oseo

El sistema óseo

El sistema óseo es una estructura compleja formada por 206 huesos en la edad adulta, cuya función principal es servir de armazón al cuerpo humano

Funciones Principales

Almacenamiento: Reserva minerales como el calcio y el fósforo, y grasa en la médula ósea amarilla. 

Soporte: Proporciona un marco rígido que sostiene los tejidos blandos y los órganos.

Protección: Protege órganos vitales (ej. el cráneo al cerebro o la caja torácica al corazón y pulmones).

Movimiento: Junto con los músculos, permite el desplazamiento y la manipulación de objetos.

Producción de células sanguíneas: En la médula ósea roja se fabrican glóbulos rojos, blancos y plaquetas (proceso llamado hematopoyesis).

Partes del Sistema Óseo

Se divide en dos secciones principales:

Esqueleto Apendicular (126 huesos): Incluye los huesos de las extremidades superiores e inferiores, además de la cintura escapular (hombros) y la cintura pélvica. 

Esqueleto Axial (80 huesos): Forma el eje central del cuerpo. Incluye el cráneo, la columna vertebral y la caja torácica.

Tipos de Huesos

Largos:Los huesos largos son estructuras óseas cilíndricas donde predomina la longitud sobre el ancho, clave para el soporte, la movilidad (actuando como palancas) y la producción de células sanguíneas (médula ósea). Tienen una parte central (diáfisis) y dos extremos (epífisis), encontrándose en extremidades como fémur, húmero, tibia, radio, cúbito y también en falanges, metacarpos y metatarsos, que se clasifican así por su forma y no por su tamaño.  

Partes principales

  • Diáfisis: Cuerpo central, hueco y cilíndrico, compuesto por hueso compacto. 
  • Epífisis: Extremos ensanchados, formados por hueso esponjoso y cubiertos por cartílago articular para las articulaciones. 
  • Cavidad Medular: Espacio dentro de la diáfisis que contiene médula ósea roja (producción de sangre) y amarilla (grasa). 
  • Metáfisis: Zona de unión entre la diáfisis y la epífisis, donde se localiza la placa epifisaria (crecimiento). 

Ejemplos y ubicación

  • Brazos: Húmero, cúbito (ulna) y radio.
  • Piernas: Fémur, tibia y peroné (fíbula).
  • Manos y pies: Falanges, metacarpos y metatarsos.
  • Cintura: Clavícula. 

Funciones clave

Almacenamiento: Reservorio de minerales como el calcio. 

Soporte y estructura: Dan forma al cuerpo y soportan peso. 

Movimiento: Actúan como palancas rígidas para los músculos, permitiendo el movimiento rápido y potente. 

Hematopoyesis: La médula ósea produce glóbulos rojos, blancos y plaquetas. 

Cortos: Como los del carpo en la muñeca (forma cúbica).

Los huesos cortos son aquellos que tienen forma cúbica, con longitud, anchura y grosor casi iguales, proporcionando estabilidad y permitiendo movimientos limitados en articulaciones como la muñeca (carpos) y el tobillo (tarsos), y están compuestos principalmente por hueso esponjoso, con una capa externa de hueso compacto, siendo la rótula otro ejemplo.  

Características principales:

  • Forma: Cúbica o aproximadamente cúbica. 
  • Dimensiones: Longitud, anchura y grosor similares. 
  • Composición: Predomina el hueso esponjoso (trabecular) en su interior, con una fina capa de hueso compacto en la superficie. 
  • Función: Ofrecen estabilidad, soporte y permiten movimientos en las articulaciones donde se encuentran, soportando cargas importantes. 

Ejemplos comunes: 

  • Huesos del carpo: En la muñeca (escafoides, semilunar, etc.).
  • Huesos del tarso: En el tobillo (calcáneo, astrágalo, etc.).
  • Rótula (patela): Considerada un hueso corto o sesamoideo.

Ubicación: 

  • Principalmente en las manos (muñeca) y los pies (tobillo).

En resumen, son pequeños huesos robustos que actúan como bloques de construcción para dar soporte y facilitar movimientos precisos en zonas de carga como muñecas y tobillos. 

 Los huesos planosson delgados, anchos y a menudo curvos, como los del cráneo, costillas y escápula, cuya función principal es proteger órganos vitales (cerebro, corazón, pulmones) y ofrecer grandes superficies para la inserción muscular; están formados por dos capas de hueso compacto que envuelven hueso esponjoso, y contienen médula ósea roja. 

Características principales:

  • Forma: Delgada, plana y a veces curvada, no redondeada. 
  • Estructura: Dos placas de hueso compacto (tablas) que encierran hueso esponjoso (díploe). 
  • Ubicación: Cráneo (parietal, frontal, occipital), tórax (esternón, costillas) y pelvis (ilion, isquion, pubis). 
  • Función: Protección de órganos delicados (encéfalo, corazón) y punto de anclaje para músculos. 

Ejemplos Comunes: 

  • Cráneo: Huesos frontales, parietales, occipitales.
  • Tórax: Costillas y esternón.
  • Pelvis: Hueso coxal (formado por ilion, isquion y pubis).
  • Escápula: Omóplato.

En resumen, los huesos planos son esenciales para la protección y el movimiento, ofreciendo una estructura robusta pero ligera para funciones vitales. 

Los huesos irregulares: son aquellos que tienen formas complejas y variadas que no encajan en las categorías de huesos largos, cortos o planos, como las vértebras, los huesos faciales (mandíbula, pómulo) y los huesos de la pelvis (coxal), que protegen órganos vitales, proporcionan anclaje muscular y soportan funciones como la respiración. Están compuestos por tejido esponjoso cubierto de compacto y cumplen funciones específicas como proteger la médula espinal o la faringe.  

Características Principales

  • Forma Compleja: No tienen una forma uniforme o definida, presentando protuberancias y cavidades únicas. 
  • Composición: Combinan hueso compacto y esponjoso. 
  • Funciones Diversas: Protección de órganos (médula espinal, pelvis), puntos de anclaje muscular, soporte de estructuras (faringe, tráquea). 

Ejemplos Clave 

  • Columna Vertebral: Vértebras, sacro y cóccix.
  • Cráneo y Cara: Esfenoides, etmoides, temporal, cigomático, maxilar, mandíbula.
  • Pelvis: Hueso coxal (ilion, isquion, pubis).
  • Hueso Hioides: Único hueso no conectado a otro, soporta la lengua y músculos de la garganta.

Importancia

Permiten movimientos complejos y brindan soporte estructural en zonas que requieren formas especializadas, como la protección de la médula espinal por las vértebras o la inserción de músculos faciales en los huesos de la cara.

Número de huesos

El número de huesos que forman el esqueleto de un adulto humano es 206, sin contar los pequeños huesos sesamoideos ni los huesos sutúrales o supernumerarios que algunas personas tienen en el cráneo.​ En la infancia el número de huesos es superior, pues algunos se sueldan durante el proceso del desarrollo, esto ocurre con los huesos de la pelvis (ilion, isquion y pubis) que se sueldan en el adulto originando el hueso coxal, también el coxis está formado por la fusión de 3 o 4 pequeñas vértebras. En algunos textos se considera el hueso del estribo situado en el oído medio como dos unidades independientes (lenticular y estribo) por lo que se da la cifra de 208 huesos. En un porcentaje importante de la población las pequeñas vértebras coxígeas no se sueldan totalmente y permanecen independientes, también pueden existir una o dos costillas supernumerarias en la última vértebra cervical (costillas cervicales).​ Todas estas consideraciones y algunas más hacen que el recuento total de huesos del esqueleto humano no sea tan fácil de determinar con exactitud como podría parecer y el número total de huesos que se describen en los textos de anatomía es variable dependiendo de las consideraciones de cada autor, citándose en ocasiones hasta 219 huesos sin contar los sesamoideos.​ En la siguiente descripción se citan los 206 huesos independientes del adulto y su ubicación según las cifras más generalmente aceptadas.

EstructuraHuesosNombres
Cráneo8Frontal, 2 parietales, 2 temporales, occipital, esfenoides, etmoides
Cara142 hueso nasales, 2 maxilar superiores, 2 cigomáticos, 2 lagrimales, 2 palatinos, 2 cornetes inferiores, vómer, maxilar inferior
Hioides1Hueso hioides
Oído62 martillos, 2 yunques y 2 estribos
Columna267 cervicales, 12 dorsales, 5 lumbares, sacro, coxis
Tórax2524 costillas y esternón
Cintura escapular42 escápulas y 2 clavículas
Miembros superiores602 húmeros, 2 cúbitos, 2 radios, 16 carpianos, 10 metacarpianos, 28 falanges.
Cintura pélvica22 coxales (fusión de ilion, isquion y pubis)
Miembros inferiores602 fémures, 2 rótulas, 2 tibias, 2 peronés, 14 tarsianos, 10 metatarsianos, 28 falanges
Total206

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Tejido óseo

El tejido óseo es el que forma la mayor parte del esqueleto. Es un tejido dinámico que se modifica a lo largo de la vida y está formado por células y una matriz intercelular dura y resistente. La matriz ósea se compone de un 25 % de agua, 25 % de proteínas y 50 % de sales minerales, principalmente sales de calcio (hidroxiapatita cálcica y fosfato cálcico). Las células que lo componen son de 4 tipos:​

  • Células osteoprogenitoras. Son células precursoras que originan las restantes células del tejido óseo.
  • Osteoblastos. Son células formadoras de hueso, continuamente secretan moléculas de glucoproteínas, mucopolisacáridos y tropocolágeno que forman una matriz que se mineraliza mediante el depósito de sales de calcio.
  • Osteoclastos. Son células que degradan y reabsorben el hueso. Tienen por lo tanto la misión opuesta a los osteoblastos.
  • Osteocitos. Son células maduras que proceden de los osteoblastos. Imagen microscópica de una sección de tejido óseo compacto.

Tipos de tejido óseo

Estructura del tejido óseo compacto.

El tejido óseo puede ser de dos tipos: tejido óseo compacto y tejido óseo esponjoso.

El tejido óseo esponjoso se encuentra en las epífisis de los huesos largos y la región interior de la mayor parte de los demás huesos, incluyendo los huesos planos. Su aspecto es diferente a la del hueso compacto, posee laminillas intersticiales que se disponen de forma irregular formando pequeños tabiques que se llaman trabéculas, los cuales componen una estructura esponjosa en cuyos huecos se encuentra la médula ósea roja. La médula ósea roja es el lugar donde se forman las células constituyentes de la sangre, su correcto funcionamiento es esencial para el organismo.

El tejido óseo compacto se encuentra en la diáfisis de los huesos largos, en el exterior e interior de los huesos planos y en distintas zonas del resto de los huesos. Está constituido por capas concéntricas de laminillas óseas que forman estructuras cilíndricas llamadas osteonas. En el centro de los osteonas se encuentran los conductos de Havers por donde transitan los vasos sanguíneos y los conductos de Volkmann que sirven para conectar varios conductos de Havers.

Estructura del tejido óseo compacto.

Hormonas que actúan sobre el hueso

Diferentes hormonas actúan sobre el hueso y favorecen o frenan su crecimiento y mineralización.

  • Hormona tiroidea: Estimula la osificación endocondral.
  • Hormona del crecimiento o GH: Aumenta la formación de hueso, su exceso causa gigantismo.
  • Calcitonina: Disminuye la reabsorción ósea y baja el nivel de calcio en la sangre.
  • Paratohormona: Acelera la reabsorción ósea y aumenta el calcio en la sangre.
  • Estrógenos: En la mujer facilitan la remineralización y evitan la reabsorción de hueso
  • Andrógenos: Producen una aceleración del crecimiento óseo. Sin embargo, el exceso de andrógenos en la etapa puberal causa también un cierre epifisario precoz por lo que la talla final adulta será más baja que la media.
  • Vitamina D: Estimula el transporte activo de calcio y de fósforo a través del intestino. Su déficit favorece la pérdida de mineralización ósea y provoca osteoporosis u osteomalacia.
Enfermedades del sistema esquelético

Debe distinguirse las enfermedades que afectan principalmente a los huesos de aquellas que alteran el funcionamiento de las articulaciones:

Huesos

  • Raquitismo. Esta enfermedad es propia de la infancia, se presenta con carencia de vitamina D.
  • Fractura ósea. Consiste en la rotura de un hueso, generalmente causada por un traumatismo.
  • Osteoporosis. Consiste en la pérdida de densidad del hueso por deficiente mineralización y pérdida de las proteínas óseas. Provoca fragilidad de la estructura y se producen fracturas sin traumas o por traumatismos leves.
  • Osteomielitis. Infección que afecta al tejido óseo. Uno de los gérmenes que puede provocar osteomielitis es el bacilo de Koch, agente causante de la tuberculosis.
  • Osteomalacia. Se produce una alteración en el hueso de tal forma que el depósito de sales de calcio es insuficiente. Por ello los huesos son débiles y se deforman con facilidad. Si afecta a niños en periodo de crecimiento se llama raquitismo. Una de las causas es el déficit de vitamina D.
  • Cáncer óseo primario. Los tumores óseos pueden ser de diferentes tipos, entre ellos el osteosarcoma y el condrosarcoma.
  • Osteogénesis imperfecta. Enfermedad congénita que provoca huesos propensos a la fracturas y de escasa resistencia. Se debe a la falta de producción de una de las proteínas que forman la matriz ósea.
  • Acromegalia. Se debe a aumento en la producción de hormona del crecimiento, lo que provoca que los huesos aumenten de tamaño de forma descontrolada.
  • Acondroplasia. Enfermedad de origen genético que provoca enanismo por disminución en la longitud de los huesos, sobre todo los de las extremidades.

Articulaciones

Artrosis. Enfermedad degenerativa muy frecuente en personas de edad media o avanzada que afecta a las articulaciones.

Artritis.

Artritis reumatoide. Enfermedad inflamatoria de origen autoinmune, caracterizada por inflamación persistente de las articulaciones. Afecta con mayor frecuencia a las pequeñas articulaciones de manos y pies

Artritis psoriásica. Proceso inflamatorio de las articulaciones asociado a la psoriasis.

Artritis gotosa. Se produce por depósito de ácido úrico.

Articulaciones

Constituyen el lugar de unión entre 2 huesos. Son imprescindibles para que exista movilidad, si no existieran articulaciones el esqueleto sería una estructura rígida y el movimiento muy limitado o imposible.

Existen varios tipos de articulaciones, algunas hacen posible una amplia variedad de movimiento en todas direcciones como la articulación del hombro, otras solo permiten un tipo de movimiento como la articulación del codo. Algunas son fijas como las que se establecen entre los huesos que forman el cráneo que no permiten ningún movimiento (sinartrosis).

Las articulaciones con amplia movilidad reciben el nombre de articulaciones sinoviales o diartrosis, se caracterizan porque los extremos de los huesos están firmemente unidos mediante una cápsula articular. En el interior de la articulación existe un espacio libre que está relleno por el líquido sinovial. Este tipo de articulaciones son las que existen en las extremidades (hombro, rodilla, codo, etc.).

Articulación sinovial.

Cráneo y Cara

El cráneo[ (del griego: κρανίονkranion y del latín: cranium) es parte del sistema óseo o sistema esquelético de los vertebrados. Se puede dividir para su estudio en dos partes: el neurocráneo o cráneo propiamente dicho que es una caja ósea que cubre el encéfalo y el esplacnocráneo o viscerocráneo, formado por los huesos de la cara. El cráneo proporciona un medio de protección al encéfalo y a órganos sensoriales especiales (vista, olfato, oído, equilibrio y gusto), además alberga las aberturas para el paso de aire y de los alimentos ( boca y nariz).​ En los humanos y en la mayoría de los primates, el neurocráneo está formado por 8 huesos, que forman una cavidad de forma ovoide y espesor variable perforada en su porción inferior por el agujero magno que da continuidad al sistema nervioso central hacia la columna vertebral. En el humano adulto tiene una capacidad aproximada de 1400 ml. En zoología, al cráneo también se le llama osteocráneo o condrocráneo en peces cartilaginosos y agnatos.​

Aclaración semántica

En rojo neurocráneo, en azul viscerocráneo

El esqueleto de la cabeza es el conjunto de los huesos del cráneo (ossa cranii) y los huesos de la cara (ossa faciei). Sin embargo es común que la palabra cráneo se utilice para designar a la totalidad de la cabeza ósea.

La distinción entre cráneo (neurocráneo) y huesos de la cara (esplacnocráneo) es muy clara. El neurocráneo aloja el encéfalo y lo protege, mientras que los huesos de la cara prestan inserción a los músculos de la mímica y de la masticación y dan protección a las aberturas para el paso de aire y los alimentos.​

Huesos del cráneo

Considerando el cráneo como el esqueleto de la cabeza, se puede dividir para su estudio en dos partes: el cráneo propiamente dicho (neurocráneo) y los huesos de la cara (esplacnocráneo o viscerocráneo).

Neurocráneo

El neurocráneo o cráneo propiamente dicho es la caja ósea del encéfalo. En un adulto, está formado por ocho huesos: un hueso frontal, dos huesos parietales, dos huesos temporales, un hueso occipital, un hueso etmoides y un hueso esfenoides.

  • Hueso frontal. Forma la frente, la parte superior de las órbitas y la región anterior de la base del cráneo. En el ser humano durante la infancia existen dos huesos frontales que se unen en la línea media mediante la sutura metópica que desaparece alrededor de los 7 años. Alberga el seno frontal.​
En color verde hueso frontal.
  • Hueso parietal. Existen dos huesos parietales, derecho e izquierdo, que se unen entre sí en la línea media mediante la sutura sagital. Forma la mayor parte de la porción lateral y superior del cráneo. Se une por delante al hueso frontal y por detrás al hueso temporal.​
En color verde hueso parietal.
  • Hueso temporal. Existen dos huesos temporales, derecho e izquierdo, que forman parte de porción lateral del cráneo y de la base del cráneo, donde es atravesado por el conducto carotídeo por el que transcurre la arteria carótida interna y el foramen yugular. Algunas de sus regiones más importantes son la mastoides y el peñasco. ​
  • Hueso occipital. Está situado en la región posterior de la cabeza y forma parte de la base del cráneo. Se une a los huesos parietales mediante la sutura parietooccipital. Cuenta con un gran orificio denominado foramen magno a través del cual pasan las arterias vertebrales y el bulbo raquídeo se continua con la médula espinal.​
En color verde hueso occipital.
  • Hueso etmoides. Está situado en la porción anterior y media de la base del cráneo, debajo del hueso frontal. Tiene forma irregular y contiene las celdillas etmoidales.
  • Hueso esfenoides. Es un hueso impar, simétrico e irregular situado en la región anterior y media de la base del cráneo. Está formado por un cuerpo, dos alas mayores y dos alas menores. Alberga el seno esfenoidal y la silla turca donde se encuentra la hipófisis.

Esqueleto de cara

El viscerocráneo o esplacnocráneo, identificado desde los protocordados, se compone de una serie de arcos branquiales o faríngeos asociados a las regiones oral y faríngea. Los contornos y proporciones de la cara están determinados en gran parte por los huesos subyacentes.​

En el humano el esqueleto de la cara está formado por 14 huesos: dos maxilares superiores, dos huesos cigomáticos, dos huesos nasales, dos huesos lagrimales, dos huesos palatinos, dos cornetes, un hueso vomer y el maxilar inferior. Los maxilares forman la mayor parte del esqueleto facial superior. El maxilar inferior forma el esqueleto facial inferior, siendo este de carácter móvil al articularse con la base del cráneo mediante las articulaciones temporomandibulares.​

  • Hueso maxilar. Existen dos huesos maxilares, derecho e izquierdo, que se unen en la línea media para formar el maxilar superior en el que se encuentran las piezas dentales de la arcada superior. Cada hueso maxilar contiene un seno maxilar comunicado con la cavidad nasal.En color verde maxilar superior formado por la unión de los huesos maxilares derecho e izquierdo.
  • Hueso cigomático. Existen dos, derecho e izquierdo. Forman las prominencias de las mejillas, se une al hueso temporal mediante el arco cigomático.
  • Hueso nasal. Los dos huesos nasales se unen en la línea media del rostro y forman el puente de la nariz. Proporcionan soporte estructural para la parte superior de la nariz y protegen las fosas nasales.
  • Hueso lagrimal. Son dos, se encuentran situados por fuera de los huesos nasales, en la región interna de la órbita. Cada uno de ellos tiene un surco, el surco lagrimal, que alberga el saco lagrimal.
  • Hueso palatino. Los dos huesos palatinos se unen en la línea media y forman el suelo de la cavidad nasal y la parte posterior del paladar.
  • Hueso vómer. Forma la parte posterior del tabique nasal, por arriba se une al etmoides y por abajo al maxilar.​
  • Hueso mandibular. También llamado maxilar inferior, aloja la arcada dental inferior. Está formado por un cuerpo y dos ramas ascendentes, una a cada lado, que terminan en la articulación temporomandibular. Está articulación de tipo móvil hace posible la masticación.
En color verde el hueso mandibular

Regiones craneales

El cráneo se puede dividir mediante una sección horizontal que pase por la eminencia frontal media y por la protuberancia occipital externa, en dos porciones:

  • una parte superior, la bóveda craneal o calota (calvaria PNA);
  • una parte inferior, la base del cráneo (basis cranii PNA).

La base del cráneo es el piso de la cavidad craneal y anatómicamente es una región muy compleja y de gran importancia, está formada por cinco huesos: frontal, etmoides, esfenoides, temporales y occipital. Numerosas estructuras vitales lo atraviesan a través de múltiples canales, entre ellos el foramen magno por el que transcurre la médula espinal, los conductos carotídeos por los que pasan las arterias carótidas internas y los conductos ópticos para el paso de los nervios ópticos. La base del cráneo puede dividirse en dos caras, una externa que se relaciona con la región cervical (exocráneo) y una interna en contacto con el encéfalo (endocráneo). La cara interna se divide a su vez en tres regiones: fosa craneal anterior, fosa craneal media y fosa craneal posterior.​

La bóveda del cráneo está límitada por delante por los arcos superciliares del hueso frontal y lateralmente por los arcos cigomáticos. El hueso frontal se conecta con los parietales por la sutura frontoparietal, los dos parietales se unen entre sí por la sutura interparietal situada en la línea media y con el hueso occipital por la sutura parietooccipital. La región más alta de la bóveda recibe el nombre de vértice.

Cara anterior del cráneo. Corresponde a la región facial e incluye la porción anterior de la bóveda craneal y el esqueleto de la cara. Para su estudio se divide en región frontal que incluye la frente formada por el hueso frontal, las órbitas que alojan los globos oculares, las mejillas formadas por los huesos cigomáticos, el maxilar y la mandíbula que alojan los dientes.​

Características

En los huesos del cráneo existen diferentes características específicas que lo hacen diferente a otros huesos del esqueleto, entre ellas la existencia de suturas del cráneo, la presencia de fontanelas y los senos paranasales.​

Las suturas son sinartrosis, articulaciones inmóviles que fijan las piezas óseas entre sí por medio de cartílago (sincondrosis) o de tejido conectivo fibroso (sinfibrosis). Las principales suturas son la sutura coronal que une el hueso frontal con los huesos parietales, la sutura sagital que une los dos huesos parietales en la línea media, la sutura lambdoidea que une el hueso parietal con el hueso occipital y la sutura escamosa que une el hueso temporal con el hueso parietal.​

Las fontanelas son espacios situados entre varios huesos del cráneo que están ocupados por tejido fibroso y son por tanto de consistencia blanda cuando se palpan. Son normales en el recién nacido y desaparecen progresivamente a medida que se osifica el tejido que las cubre.​

Vista lateral del cráneo de un recién nacido en la que son visibles los huesos, suturas y fontanelas

Existen seis fontanelas:

  • dos impares y medias: fontanelas anterior y posterior;
  • dos laterales y pares: posterolateral (mastoidea) y anterolateral (esfenoidal).

Las suturas y fontanelas tardan años en osificarse completamente y lograr la unión total entre las piezas del cráneo, lo cual permite durante la infancia el crecimiento del encéfalo y el desarrollo del macizo facial. Durante el parto hacen posible el paso de la cabeza fetal a través del canal de parto sin daños para el encéfalo. La fontanela anterior se cierra alrededor de los 12 meses y la posterior a los dos meses de edad.​

Los senos paranasales son cavidades llenas de aire ubicadas en el interior de algunos huesos del cráneo que están comunicadas con las fosas nasales, entre ellos los senos frontales ubicados en el hueso frontal, los senos maxilares en los huesos maxilares y el seno esfenoidal en el hueso esfenoides. La función de los senos paranasales no se conoce con exactitud, se cree que sirven para aligerar la estructura del cráneo, mejorar la resistencia a los traumatismos faciales al actuar como contrafuertes y actuar como caja de resonancia en la fonación.​

Embriología

Las estructuras cefálicas craneales se originan a partir del mesénquima proveniente de las células de la cresta neural y el mesodermo paraxial. Los huesos que forman el cráneo no tienen un mismo origen, por ello se hace la diferencia entre las regiones de la bóveda y la base craneal.​

  • Neurocráneo membranoso (dermatocráneo) – bóveda craneal. Los huesos de la bóveda craneal son huesos planos de revestimiento. Se generan por el proceso de osificación intramembranosa a partir de placas de tejido conjuntivo fibroso (mesénquima) que rodean el encéfalo y originan huesos membranosos planos. Al momento del nacimiento, los huesos de la bóveda craneal no están fusionados ni totalmente osificados, dejando espacios entre ellos cubiertos por tejido fibroso (suturas y fontanelas).
  • Neurocráneo cartilaginoso (condrocráneo) – base del cráneo. Los huesos de la base craneal se desarrollan por el proceso de osificación endocondral a partir del condrocráneo, una estructura formada por varios núcleos cartilaginosos osteogénicos separados y extendidos por toda la región.

Dimorfismo sexual en el cráneo humano

Artículo principal: Dimorfismo sexual

El dimorfismo sexual puede definirse como el conjunto de caracteres que hacen posible diferenciar a nivel morfológico, métrico o fisiológico individuos masculinos y femeninos.​ No siempre es posible ante un cráneo aislado determinar con seguridad por la morfología el sexo. Ello se debe a que el dimorfismo sexual constituye un fenómeno muy complejo y la variabilidad entre individuos es alta. El cráneo es, después de la pelvis, una de las estructuras ósea más confiables para estimar el sexo de un individuo, lográndose diferenciar el sexo de manera correcta, cuando no se dispone de otros huesos, entre el 80 % y el 92 % de los casos. No obstante, para lograrlo es preciso conocer de antemano los parámetros morfológicos de la población a que pertenece el individuo.​

Aunque en los primeros años de vida hay poca diferencia entre los cráneos masculinos y femeninos, en la edad adulta los cráneos masculinos tienden a ser más grandes y robustos que los femeninos, que son más ligeros y pequeños, con una capacidad craneal aproximadamente un 10 por ciento menor que la del varón.[ Las principales diferencias entre sexos son las siguientes:​

Mandíbula. Alta y robusta en varones. Menos robusta en mujeres y con un ángulo mandibular más obtuso.

Cráneo. Es de mayor tamaño en varones y más pequeño y grácil en mujeres.

Hueso occipital. Inserciones musculares bien marcadas en varones y forma más redondeada sin rugosidades en mujeres.

Hueso frontal. Más inclinado en varones, abombado y alto en mujeres.

Órbitas. Bajas y cuadradas en varones, altas y redondeadas en mujeres.

Arcadas cigomáticas. Más robustas en varones, menos robustas en mujeres.

Mastoides. Muy desarrollada en varones, menos desarrollada y más pequeña en mujeres.

Hueso parietal

El hueso parietal es un hueso del cráneo, plano, par, de forma cuadrilátera, con dos caras, interna (endocraneal) y externa (exocraneal), y cuatro bordes con sus respectivos ángulos. El término parietal significa de la pared.

En el ser humano

Se encuentra cubriendo la porción superior y lateral del cráneo, por detrás del frontal, por delante del occipital y montado sobre el temporal y el esfenoides. Ambos huesos parietales se articulan, a través de una línea media: la sutura sagital​

Descripción anatómica

Para el estudio del hueso parietal, se le reconocen dos caras, cuatro bordes y sus respectivos ángulos. Se detallan para cada parte, los accidentes óseos con más importancia.

Cara exocraneal

Vista lateral del cráneo humano y sus huesos (en blanco, arriba, el hueso parietal).

Se corresponde con la cara lateral del cráneo, y en ella se distinguen:

  • la línea curva temporal superior: para la inserción de la aponeurosis temporal.
  • la línea curva temporal inferior: donde se inserta el músculo temporal.
  • la giba parietal (eminencia parietal): un abultamiento curvado del hueso.
  • el agujero parietal: por donde pasa la vena emisaria de Santorini.

Cara endocraneal

Vista medial del cráneo humano y sus huesos (en blanco, arriba, el hueso parietal).

Se corresponde con la cara medial del cráneo, y en ella se distinguen:

  • la fosa parietal, recorrida por surcos vasculares ramificados que se han comparado a los nervios de una hoja de higuera, es producto de la impresión sobre el hueso de las ramas de la arteria meníngea media y sus venas satélites.
  • el hemicanal del seno longitudinal frontal
  • las fositas de Pacchioni alojan a los corpúsculos de Pacchioni, también las podemos encontrar en el hueso frontal.
  • la cresta silviana, excrecencia ósea amoldada por la correspondiente cisura lateral del hemisferio cerebral.

Bordes

Se describen 5 bordes:

  • la articulación del borde superior de ambos parietales da origen a la sutura sagital (articulación interparietal o parietoparietal).
  • el borde inferior se articula con la escama del temporal formando la Sutura escamosa.
  • el borde anterior se articula con el frontal formando la sutura coronal o frontoparietal.
  • el borde posterior se une a la escama del occipital formando la sutura lambdoidea o parietooccipital.
  • el obelión es un punto craneométrico situado sobre la línea de la sutura sagital un poco por delante de los agujeros parietales.

Ángulos

Se describen 4 ángulos:

  • el ángulo anterosuperior o frontal indica la unión de las suturas sagital y coronal. Bregma es el nombre del punto craneométrico situado sobre este ángulo.
  • el ángulo posterosuperior u occipital indica la unión de las suturas sagital y lambdoidea. Sobre este ángulo se halla el punto craneométrico lambda.
  • el ángulo anteroinferior o esfenoidal. Punto craneométrico pterion.
  • el ángulo posteroinferior o mastoideo. Punto craneométrico asterion.

Arquitectura ósea

Es un hueso plano y comparte la estructura de los huesos de la bóveda craneal. Dos tablas de tejido óseo compacto que cubren una región media de tejido esponjoso. Dos tablas de tejido óseo compacto, una externa y otra interna, cubren una región media de tejido óseo esponjoso denominada diploe.

Osificación

Cada hueso parietal está formado por la osificación endomembranosa de un único primordio mesenquimal fibroso que se desarrolla hacia la mitad del segundo mes de vida fetal.

Articulaciones

El hueso parietal se articula mediante sinfibrosis con otros huesos craneales:

  • el hueso parietal contralateral: sutura sagital;
  • el hueso frontal: sutura coronal;
  • el hueso temporal y parte del esfenoides: sutura escamosa;
  • el hueso occipital: sutura lambdoidea.
Los huesos de las extremidades superiores

incluyen la cintura escapular (clavícula y escápula), el brazo (húmero), el antebrazo (radio y cúbito), la muñeca (ocho huesos del carpo) y la mano (cinco metacarpianos y catorce falanges en los dedos), sumando un total de 30 huesos por extremidad, esenciales para la movilidad y funciones complejas

Huesos por Región:

  • Cintura Escapular:
  • Clavícula: Hueso largo en forma de “S” que une el tórax al hombro. 
  • Escápula (Omóplato): Hueso plano que se une con la clavícula y el húmero.
  • La cintura escapular es la estructura ósea (clavícula y escápula) y muscular que conecta el brazo con el tronco, esencial para la movilidad del hombro y la extremidad superior, permitiendo movimientos amplios como levantar, rotar y extender el brazo, y proporcionando una base estable para la fuerza, anclando el miembro superior al esqueleto axial.  
  • Brazo:
    • Húmero: Único hueso del brazo, articulado con la escápula y los huesos del antebrazo.
    •  El húmero es el hueso largo y robusto del brazo, conectando la escápula (omóplato) con los huesos del antebrazo (radio y cúbito), siendo crucial para los movimientos del hombro y el codo. Es el hueso más grande de la extremidad superior y proporciona soporte y un punto de anclaje para muchos músculos y tendones, permitiendo la funcionalidad de todo el miembro. Las fracturas de húmero son comunes y pueden requerir cirugía y fisioterapia para recuperar la movilidad.  
    • Ubicación y Articulaciones
    • Arriba (Proximal): Se articula con la cavidad glenoidea de la escápula en la articulación del hombro (articulación glenohumeral). 
    • Abajo (Distal): Se une con el radio y el cúbito en la articulación del codo. 
    • Funciones Principales
    • Soporte y Estructura: Forma el esqueleto del brazo. 
    • Movilidad: Permite movimientos complejos del hombro y el codo. 
    • Inserción Muscular: Alberga fuertes uniones para músculos que controlan el brazo. 
    • Absorción de Impactos: Ayuda a distribuir fuerzas en el brazo durante actividades que implican carga o impacto. 
    • Lesiones Comunes
    • Fracturas: Pueden ocurrir en diferentes partes (cabeza, cuello, diáfisis) y son frecuentes por caídas o traumatismos, especialmente en personas mayores. 
    • Osteoporosis: Como cualquier hueso, puede debilitarse. 
    • En Resumen
    • El húmero es el hueso que define el brazo, conectando el hombro con el codo y permitiendo su amplio rango de movimiento, siendo fundamental para la función del miembro superior. 

Antebrazo:

  • Radio: Lado lateral (pulgar). 
  • Cúbito (Ulna): Lado medial (meñique). 
  • Los huesos del antebrazo son dos: el radio (lateral) y el cúbito (ulna, medial), que se extienden del codo a la muñeca y permiten los movimientos de pronación y supinación, manteniéndose unidos por una membrana interósea y articulándose entre sí en sus extremos proximal y distal.  
  • Características de cada hueso: 
  • Radio:
    • Se encuentra en el lado del pulgar (lateral).
    • Es más ancho en la muñeca (distalmente).
    • Su cabeza se articula con la ulna y el húmero, y su extremo inferior con los huesos del carpo (muñeca).
  • Cúbito (Ulna):
    • Se ubica en el lado del meñique (medial) y es más largo que el radio.
    • Es más grande en el codo (proximalmente).
    • Su extremo superior (olecranon) forma parte de la articulación del codo, articulándose con el húmero.
  • Unión y Movimiento:
  • Membrana Interósea: Una membrana fuerte conecta ambos huesos a lo largo de su longitud, proporcionando estabilidad. 
  • Articulaciones Radiocubitales: El radio rota alrededor del cúbito en dos puntos (proximal y distal), lo que permite los movimientos de giro de la mano (pronación y supinación).
  • Muñeca (Carpo):
    • 8 Huesos Carpianos: 
    • Los huesos del carpo son ocho huesos pequeños que forman la muñeca, divididos en dos filas (proximal y distal) que conectan el antebrazo (radio y cúbito) con la mano (metacarpianos), permitiendo el movimiento de la muñeca; los huesos son: escafoides, semilunar, piramidal, pisiforme (fila proximal) y trapecio, trapezoide, grande y ganchoso (fila distal).  
    • Fila Proximal (más cercana al antebrazo)
    • Escafoides: El hueso carpiano más grande.
    • Semilunar (Lunado): Forma una media luna.
    • Piramidal (Triquetrum): Cerca del cúbito.
    • Pisiforme: Un pequeño hueso sesamoideo encima del piramidal. 
    • Fila Distal (más cercana a la mano)
    • Trapecio: Se articula con el primer metacarpiano (pulgar). 
    • Trapezoide: Junto al trapecio, se une al segundo metacarpiano. 
    • Grande (Capitado): El hueso más grande del carpo, en el centro. 
    • Ganchoso (Unciforme): Tiene una apófisis en forma de gancho (gancho del ganchoso). 
    • Función
    • Permiten la flexión, extensión y movimientos laterales (radial y cubital) de la muñeca. 
    • Forman articulaciones con el radio, cúbito y metacarpianos. 

Mano:

Metacarpianos: Los huesos metacarpianos son los cinco huesos largos y tubulares que forman la palma de la mano, conectando los huesos de la muñeca (carpo) con los dedos (falanges) y sosteniendo la estructura de la mano, incluyendo los nudillos. Se numeran del 1 (pulgar) al 5 (meñique), y cada uno consta de una base (articulación con el carpo), un cuerpo y una cabeza (articulación con la falange).  

Características principales:

  • Ubicación: Entre el carpo (muñeca) y las falanges (dedos). 
  • Número: Cinco por mano, uno para cada dedo, desde el pulgar (1) hasta el meñique (5). 
  • Estructura: Aunque son cortos, se clasifican como huesos largos, con una base, un cuerpo y una cabeza. 
  • Función: Sostienen la mano, forman los nudillos y permiten el movimiento de los dedos, articulándose con los huesos del carpo y las falanges. 

Partes de un metacarpiano:

  • Base: Extremo proximal que se une con los huesos del carpo. 
  • Cuerpo (Diáfisis): La parte central y alargada del hueso. 
  • Cabeza: Extremo distal que se articula con la primera falange del dedo, formando el nudillo. 

Importancia clínica: 

Son comunes en lesiones como fracturas, a menudo llamadas fracturas de nudillos, y son relevantes en medicina forense para determinar características biométricas.

Falanges: Las falanges de la mano son 14 pequeños huesos en total (28 si cuentas ambas manos) que forman los dedos, divididos en tres tipos: proximalmedia (o intermedia) y distal, excepto el pulgar que solo tiene dos (proximal y distal). Estas se articulan entre sí y con los metacarpianos (parte media de la mano), permitiendo el movimiento de agarre y manipulación de objetos. 

Tipos de Falanges en la Mano:

  • Falanges Proximales (o primera falange): Son las más grandes y se encuentran en la base de cada dedo, articulándose con los metacarpianos (los huesos de la palma).
  • Falanges Medias (o segunda falange): Se sitúan entre las falanges proximales y distales, presentes en los dedos índice, medio, anular y meñique, pero ausentes en el pulgar.
  • Falanges Distales (o tercera falange): Son las más pequeñas y se encuentran en la punta de los dedos, formando la base de las uñas y las yemas digitales. 

Estructura de una Falange:
Cada falange tiene una base (extremo proximal), un cuerpo (parte intermedia) y una cabeza (extremo distal), excepto la falange distal que no tiene cabeza para articularse con otra falange. 

Función:
Permiten la flexión, extensión y otros movimientos finos de los dedos, siendo cruciales para sujetar y manipular objetos. 

Estos huesos trabajan juntos para proporcionar soporte, estabilidad y un amplio rango de movimiento a la extremidad superior, permitiendo desde movimientos amplios hasta la manipulación fina de objetos.

CLASIFICACIÓN FRACTURAS

Los tipos de fracturas se clasifican por su patrón (transversal, oblicua, espiral, conminuta, en tallo verde, etc.), por si el hueso rompe la piel (abiertas o cerradas) y por su causa (estrés, avulsión, patológica). Las más comunes incluyen fisuras (grietas), fracturas en tallo verde (incompletas, comunes en niños) y las que resultan en múltiples fragmentos (conminutas).  

Según el patrón de la rotura

  • Transversal: Línea recta a través del hueso.
  • Oblicua: Diagonal.
  • Espiral: Rodea el hueso, común en torsiones.
  • Conminuta: El hueso se rompe en tres o más pedazos.
  • En tallo verde: Rotura incompleta, el hueso se dobla y fisura, típica en niños.
  • En rodete: (En niños) El hueso se abomba sin romperse completamente.
  • Por compresión: El hueso se aplasta, común en vértebras.
  • Por avulsión: Un tendón o ligamento arranca un pequeño trozo de hueso. 

Según el daño a la piel

  • Cerrada: El hueso no atraviesa la piel. 
  • Abierta (o compuesta): El hueso perfora la piel, con mayor riesgo de infección. 

Según la causa

  • Por estrés (o fisura): Pequeñas grietas por sobrecarga repetitiva (ej. corredores).
  • Directa: Impacto directo sobre el hueso.
  • Indirecta: La fuerza se aplica lejos del punto de fractura (ej. caída).
  • Patológica: Debilitamiento por enfermedades como osteoporosis o cáncer. 

Según la alineación

No desplazada: El hueso está roto pero mantiene su alineación. 

Desplazada: Los fragmentos no están alineados.

 Traumatismos craneoencefálicos

Cada año se producen en España unos 100.000 nuevos casos de traumatismo craneoencefálico y unos 600 de lesiones medulares de origen traumático, según la Sociedad Española de Neurología (SEN).

La mayoría de los traumatismos de cráneo deben a accidentes de tráfico siendo la segunda causa, accidentes laborales y deportivos.

El Dr. Cristóbal Blanco, neurocirujano del Hospital, incide en la importancia de una atención rápida en el Hospital. En estos casos, los daños del impacto no se pueden evitar pero sí aminorar o reducir las complicaciones posteriores con una atención médica adecuada y sobre todo, inmediata.

Doctor, ¿qué es el traumatismo craneoencefálico?

El traumatismo craneoencefálico se define como un daño cerebral generalmente producido por un impacto directo o por un mecanismo de movimientos de aceleración o desaceleración, que conlleva una disfunción cerebral que no siempre es visible en las pruebas de imagen. Es la causa más frecuente de daño cerebral en las personas jóvenes y mayores de nuestra sociedad.

¿Qué tipos de traumatismo craneoencefálico existen?

Puede ser traumatismo leve, moderado y severo, de acuerdo a una escala clínica inicial – Escala de Glasgow– que condiciona el manejo y el potencial pronóstico de los pacientes.

Generalmente afecta a las zonas basales frontales y temporales responsables de la personalidad de la persona, pudiendo provocar trastornos de memoria, alteraciones del comportamiento y déficit de atención, entre otras. Todo ello predispone a muchas posibles complicaciones que pueden añadir complejidad a la recuperación de la persona afectada.

Los traumatismos craneales severos son los más graves. El paciente necesitará de cuidados intensivos y puede asociarse a hematoma intracraneal o extracraneal, susceptibles de tratamiento neuroquirúrgico. Este tipo de traumatismo puede generar secuelas neurológicas de difícil recuperación, además de que suponen un altísimo coste sanitario y el más importante, un coste personal y familiar por los posteriores cuidados que van a precisar.

¿Cómo se diagnostica el traumatismo craneoencefálico – TCE?

Las pruebas para su diagnóstico inicial requieren de la realización de la tomografía craneal computarizada cerebral. Actualmente es la prueba inicial por su rápido manejo en tiempo y es de gran utilidad para definir los hematomas que requieren intervención quirúrgica urgente o edemas (inflamación).

En ocasiones se realiza la Resonancia Magnética Cerebral para determinar lesiones ocultas no menos importantes, entre ellas la lesión axonal difusa como un grado de afectación de la sustancia blanca que puede explicar otros trastornos neurológicos y determinar el pronóstico funcional en casos más severos.

¿Qué tratamiento hay para el traumatismo craneoencefálico?

A día de hoy el mejor tratamiento es la prevención. El uso del casco, del cinturón de seguridad, la prudencia y sensatez son las herramientas más útiles de las que disponemos, que pueden prevenir este problema de salud que afecta de forma considerable a nuestra sociedad.

Los especialistas, en estos casos, lo que intentamos que los traumatismos no produzcan mayores secuelas. El mecanismo primario (generalmente el impacto), ya produce un daño que no podemos evitar. Solo los efectos secundarios como el edema (inflamación), hemorragias o fracturas son las que pueden beneficiarse de una atención precoz y eficaz. Esta es importantísima.

El manejo es multidisciplinario, desde los servicios de urgencias a través de ambulancias (061), actualmente muy entrenados para la atención al inicio, de vital importancia, así como los servicios de Urgencias, Imagen, Cuidados intensivos, Neurología Neurocirugía en caso de ser requeridos y coordinados con el servicio de rehabilitación.

¿Qué síntomas nos deben alertar tras sufrir un traumatismo craneal?

Los signos clínicos que nos deben hacer sospechar que el traumatismo es grave o requieren de atención médica son los considerados “signos de alarma”:

  • La alteración del nivel de conciencia: estado de somnolencia, lentitud en las respuestas, desorientación.
  • Vómitos y heridas en el cráneo son los más frecuentes.
  • La pérdida de memoria (amnesia del episodio) es habitual aunque no debe considerarse un signo banal, por lo que debe ser valorado en un centro hospitalario.

Personas más vulnerables tras un traumatismo craneal

Requieren de una atención especial aquellos pacientes potenciales de presentar complicaciones importantes:

  • Quienes toman medicación anticoagulante o antiagregantes.
  • Pacientes enólicos o con patologías hepáticas o hematológicas, entre otras, ya que las mismas pueden presentarse de forma diferida. Nuestra recomendación es que sean valorados de manera inicial en centro hospitalario.
  • También merecen atención las personas mayores que inicialmente se encuentran asintomáticas. Deben ser vigiladas en casa durante un periodo de 2-3 semanas por si acaso aparecen signos de alarma que requieran atención médica.

Debemos recordar que en esta patología, sigue siendo la prevención el GOLD STANDARD. La actuación médica va destinada al daño secundario y a prevenir sus complicaciones. El daño o mecanismo primario puede ser letal y suficientemente grave para aportar muy poco en el pronóstico funcional.

Si padece un traumatismo craneal, lo más prudente y sensato es ser valorado en un centro hospitalario.

Los traumatismos craneoencefálicos (TCE) se clasifican principalmente por su gravedad (leve, moderado, grave) (según la Escala de Glasgow) y por el tipo de daño, como cerrados (conmoción, contusión, lesión axonal difusa) o penetrantes (cuando un objeto atraviesa el cráneo), e incluyen lesiones primarias (fracturas, contusiones) y secundarias (hematomas, edema). 

Por gravedad (Escala de Glasgow)

  • Leve: Puntuación de 13-15. Puede ser una conmoción transitoria.
  • Moderado: Puntuación de 9-12. Más significativo, puede requerir cuidados intensivos.
  • Grave: Puntuación de 8 o menos. Requiere cuidados intensivos y puede tener secuelas neurológicas graves. 

Por tipo de lesión

  • Traumatismo Cerrado (TCC): El más común. La fuerza externa golpea la cabeza sin romper el cráneo, causando daño interno.
    • Conmoción Cerebral: Alteración temporal de la función cerebral. 
    • Contusión Cerebral: Moretón en el cerebro, con daño focal. 
    • Lesión Axonal Difusa (LAD): Desgarro de las fibras nerviosas en todo el cerebro. 
    • Hematomas Intracraneales: Acumulaciones de sangre (epidural, subdural, subaracnoideo, intraparenquimatoso). 
  • Traumatismo Penetrante (Abierto): Un objeto atraviesa el cráneo y la duramadre, causando una herida abierta. 

Por mecanismo

Lesiones Secundarias: Se desarrollan después del impacto (edema, hematomas, isquemia). 

Lesiones Primarias: Ocurren en el momento del impacto (fracturas, contusiones, laceraciones).

Escala de Glasgow (GCS)

¿Qué es la escala de Glasgow y cómo se valora?

La Escala de Glasgow (GCS) es una herramienta neurológica para evaluar el nivel de conciencia, valorando tres respuestas (ocular, verbal y motora) y sumándolas para obtener un puntaje de 3 (coma profundo) a 15 (normal), indicando la gravedad de una lesión cerebral, donde 8 o menos es grave y requiere atención inmediata, y se aplica en traumatismos, accidentes cerebrovasculares y otras condiciones agudas.  

Cómo se valora (Componentes)

Se evalúan tres áreas principales, otorgando puntos a la mejor respuesta observada en cada una: 

  1. Respuesta Ocular (E) (4 puntos máximo)
    • 4: Ojos abiertos espontáneamente.
    • 3: Ojos abiertos al oír una orden verbal.
    • 2: Ojos abiertos solo al dolor.
    • 1: No abre los ojos.
  2. Respuesta Verbal (V) (5 puntos máximo)
    • 5: Orientado y conversa normalmente.
    • 4: Desorientado pero conversa.
    • 3: Palabras inapropiadas o incoherentes.
    • 2: Sonidos incomprensibles.
    • 1: No responde.
  3. Respuesta Motora (M) (6 puntos máximo)
    • 6: Obedece órdenes (ej. “levanta la mano”).
    • 5: Localiza el dolor (intenta apartar el estímulo).
    • 4: Retirada ante el dolor (se aleja del estímulo).
    • 3: Flexión anormal (postura de descerebración).
    • 2: Extensión anormal (postura de descerebración).
    • 1: No responde.

Cálculo y gravedad

  • Puntuación Total: Se suman los puntos de E + V + M (mínimo 3, máximo 15). 
  • Interpretación:
    • 13-15: Lesión leve.
    • 9-12: Lesión moderada.
    • 3-8: Lesión grave (coma). 

Se aplica periódicamente para monitorizar la evolución del paciente y es crucial para el diagnóstico y manejo en urgencias y UCI.

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Tipos de ferulas

Férulas de vacío: Son uno de los sistemas más utilizados. Están hechas de materiales flexibles (PVC y poliuretano) rellenos de pequeñas esferas de poliestireno. Al extraer el aire con una bomba, se compactan y se adaptan perfectamente a la forma del cuerpo del paciente, proporcionando un soporte rígido que minimiza el dolor y evita lesiones adicionales.

Férulas moldeables (tipo SAM Splint): Consisten en una lámina de aluminio recubierta de espuma que puede moldearse para adaptarse a la extremidad lesionada. Son ligeras, compactas y muy versátiles, permitiendo inmovilizaciones de extremidades superiores, inferiores e incluso pueden usarse como collarín improvisado, adquiriendo rigidez al darles forma de “C”, “U” o “T”.

Férulas de tracción: Diseñadas específicamente para fracturas del tercio medio del fémur. Aplican una tracción mecánica suave para separar los fragmentos óseos, lo que ayuda a controlar la hemorragia interna, previene el shock hipovolémico y alivia el dolor intenso asociado a este tipo de lesiones. Su uso está contraindicado si hay lesiones en la rodilla, tobillo o cadera.

Férulas rígidas/semirrígidas (de Kramer): Son férulas de metal o plástico preformadas o maleables que ofrecen una inmovilización fuerte y estable para fracturas específicas. A menudo se utilizan en kits que vienen en diferentes tamaños para distintas partes del cuerpo.

Férulas hinchables (neumáticas): Consisten en una funda de plástico que se coloca alrededor de la extremidad y se infla con aire. Proporcionan una presión uniforme y una inmovilización rápida, aunque su uso ha disminuido en favor de otras opciones ya que pueden dificultar la monitorización de la circulación distal. 

La elección de la férula adecuada depende del tipo y la ubicación de la lesión, siendo fundamental para la estabilización inicial del paciente antes de llegar al hospital. 

El collarín cervical

El collarín cervical se usa para inmovilizar el cuello tras un traumatismo o cirugía, limitar el movimiento y aliviar el dolor, ofreciendo soporte y seguridad, especialmente en casos de latigazo cervical o cervicalgia, pero su uso debe ser limitado en tiempo (días, no semanas) para evitar rigidez muscular y atrofia, combinando su uso con fisioterapia para una recuperación efectiva. 

¿Para qué se usa?

  • Inmovilización post-traumática: Después de accidentes (latigazo cervical) o cirugías de columna cervical para proteger de daños neurológicos y estabilizar la zona.
  • Alivio del dolor: Reduce movimientos dolorosos, descarga la cabeza y ayuda a relajar la musculatura.
  • Soporte y seguridad: Da una sensación de seguridad al limitar la movilidad y evita la dependencia excesiva, según el tipo. 

¿Cómo se debe usar?

  • Ajuste correcto: Debe estar firme pero permitir respirar y tragar sin dificultad; no debe apretar.
  • Uso temporal: En esguinces, no más de 72 horas a 10 días; el uso prolongado causa rigidez y retrasa la recuperación.
  • No dormir con él (generalmente): Se recomienda usarlo por periodos y luego descansar; consulta a tu médico.
  • Posición y alineación: Mantiene la cabeza alineada con la columna, a menudo sin almohada o con una firme, y evitando posturas forzadas. 

Puntos importantes:

  • Fisioterapia: Fundamental para la rehabilitación, combinando terapia pasiva y ejercicios activos para recuperar el movimiento.
  • Cuestionamiento: Su uso rutinario en traumatismos se cuestiona; las movilizaciones tempranas (con supervisión) pueden ser mejores en latigazos cervicales.
  • Tipos: Existen collarines blandos (para dolor leve) y rígidos (para mayor inmovilización post-quirúrgica o grave). 

En resumen: El collarín es una herramienta útil para la fase aguda, pero debe usarse bajo indicación médica y complementarse con rehabilitación activa para evitar efectos secundarios y lograr una recuperación completa y funcional.